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lunes, 17 de diciembre de 2007

Otra versión del Génesis - Un poema


Desde que existe, el hombre, en su búsqueda de la verdad se ha convertido, entre otras cosas, en poeta; aventurándose a expresar y hasta incluso a explicar lo inefable, lo inexplicable, mediante imágenes y símbolos que crea a partir de un único marco de referencia : su entorno.
Lo que la ciencia ignora lo inventa la imaginación. Así nacieron muchos mitos.


María José Iglesias Vera.

Hubo un momento al margen de la historia

sin ayer, sin principio, sin memoria…,

momento intemporal e inmensurable

que pudo durar siglos o un segundo.

Abismo era el espacio, nulo el mundo,

e infinita la nada inexorable.


El eco del silencio ensordecía

al ente inexistente que lo oía.

Tan sólo el No Creado allí moraba,

tan sólo su energía omnipotente

-y el amor, que a su esencia inmanente-

era ser… que el vacío desbordaba.


Era el todo nacido de la nada

energía de sí misma generada;

que por leyes que ni ciencia o religión

han logrado en sus teorías explicar,

en materia decidióse transformar…,

¡en edén de sobrehumana perfección¡


Siete pasos precisó tal creación,

Siete lapsos de pausada transición.

Tras un caos de indistintos elementos

-agua, tierra, fuego y aire confundidos-

pródujose el genético estallido

que de esferas poblara el firmamento.



Estrenaba el segundero la hora cero:

amanece y anochece el día primero.

Ya los astros en sus órbitas gravitan,

son millones y uno sólo el elegido,

uno sólo –hasta el momento conocido-

donde animales, flores y árboles habitan.


Nuestra tierra era un desierto y en el mar

comenzaba al fin la vida a pulular.

Y hasta el día en que hizo el verde aparición

Tapizando de esperanza el vasto suelo

no aspiraron los branquíferos el cielo,

continuando la crucial evolución.


Y diversas se erigieron las especies,

y mutaron y esparciéronse con creces.

Y el edén de la redonda geografía,

por continuos y violentos movimientos,

transformándose persiste hasta el momento

de empezar a despuntar el sexto día.



Viendo Dios que entre todo lo creado

con su esencia a ningún ser había animado,

-cual un hada que confiere un noble hechizo-

de los hijos que la tierra ya ha engendrado

eligiendo al que en dos pies ha caminado
a su imagen y semblanza hombre lo hizo.


Antropoide dotado de conciencia

que al morder la manzana de la ciencia

queriendo superar al ser supremo,

ha alcanzado, en su afán perfeccionista,

una mente ingeniosa y progresista

y un espíritu retrógrada en extremo.


Y así ya desde esa época ancestral

heredamos el pecado original,

mas cumpliendo paso a paso el plan divino;

pues contrario a la creencia popular

Dios a prueba nos somete al no quitar

las rastreras tentaciones del camino.


Por eso se nos dio libre albedrío;

por eso Él no interviene en nuestros líos.

Porque espera que el curso de esta vida

descubramos que ha de ser nuestra elección

el ganar o perder la salvación:

…el pasaje a la tierra prometida.